El Gordo es, para la mayoría de quienes no siguen el sorteo con detalle, poco más que un número que aparece en la portada del periódico al día siguiente del sorteo. Antes de que ese número salga premiado es solo eso: una cifra en abstracto, igual a cualquiera de las cien mil que entran en juego. Quien sigue la Lotería de Navidad en Don Benito sabe que esa percepción cambia por completo en el instante en que un décimo concreto resulta agraciado, y que entre el titular del día siguiente y el ingreso real hay más de una diferencia que conviene conocer de antemano.
Antes del resultado, hablar del Gordo es hablar de una posibilidad repartida por igual entre cien mil combinaciones. Después, deja de ser una idea general y se convierte en una cifra concreta, ligada a un décimo, una serie y una fracción determinados, con un importe que ya no coincide con el que circula en los titulares.
Antes del sorteo: un número igual a los demás
Antes del 22 de diciembre, ningún número parte con ventaja sobre otro a la hora de convertirse en el Gordo. La Lotería de Navidad en Don Benito reparte sus cien mil combinaciones, del 00000 al 99999, sin que ninguna cifra tenga más opciones que las demás: ni la fecha en que se compra el décimo ni el punto de venta elegido alteran esa probabilidad.
Esa igualdad de partida es la que explica por qué cualquier número puede acabar siendo el más comentado del año. El apodo «Gordo» no señala nada especial de la combinación en sí, sino la posición que ocupa entre los premios: es, simplemente, el primero de la lista, el que concentra más atención esa mañana.
Qué cambia cuando el número sale agraciado
En el instante en que se conoce el resultado, el número deja de ser una posibilidad igual a las demás y pasa a tener un valor fijo: cuatro millones de euros por serie. Es la cifra que aparece en cualquier titular, y también la que más confusión genera entre quienes no distinguen el importe por serie del que corresponde a un solo décimo.
Esa distinción es la que de verdad importa para quien tiene un décimo entre las manos, no una serie completa. El titular habla de la serie; el bolsillo, del décimo, y ambas cifras conviene no confundirlas al hacer cualquier cálculo.
Serie completa frente a décimo suelto
Cada serie del Gordo se divide en diez décimos, y el reparto entre ellos es siempre a partes iguales. De los 4.000.000 de euros que corresponden a la serie, un décimo suelto recibe 400.000 euros, una décima parte exacta del total que se anuncia en la prensa al día siguiente del sorteo.
Conviene distinguir lo que se suele dar por hecho de lo que realmente ocurre con este premio, sobre todo antes de hacer ninguna cuenta con el dinero:
- Error: pensar que el Gordo paga siempre lo mismo, sin depender de cuántos décimos se tengan del mismo número. Acierto: el importe se multiplica por los décimos que cada persona posea.
- Error: creer que la cifra de cuatro millones es lo que cobra un solo décimo. Acierto: esa cantidad corresponde a la serie completa, no a la fracción individual.
- Error: suponer que el premio se cobra íntegro, sin ninguna retención. Acierto: los premios superiores a 40.000 euros tributan al 20 % sobre el exceso.
- Error: pensar que hay que cobrar el mismo día del sorteo. Acierto: el plazo para presentar un décimo premiado es de tres meses desde la fecha del sorteo.
- Seguir la Lotería de Navidad en Don Benito con esta lista clara evita sorpresas si el número resulta agraciado.
Cobrar el Gordo: lo que corresponde después de la retención
Del importe bruto de 400.000 euros por décimo, los primeros 40.000 euros quedan libres de cualquier descuento. Sobre el resto, 360.000 euros, se aplica una retención del 20 %, es decir, 72.000 euros, así que el importe neto real es de 328.000 euros, no los 400.000 que anuncia el premio en bruto.
Quien juega la Lotería de Navidad en Don Benito y ve su número convertido en el primer premio hace bien en comprobar esta cifra antes de hacer ninguna cuenta con el dinero, porque la diferencia entre el bruto que circula en los titulares y el neto que de verdad llega a la cuenta puede sorprender a quien no la conoce de antemano.
Si el décimo se ha jugado repartido entre varias personas mediante participaciones, el límite exento de 40.000 euros sigue siendo uno solo, el del décimo premiado, y se prorratea entre los titulares en proporción a la cuota de cada uno. Quien haya aportado una parte pequeña tiene también un tramo exento pequeño, así que repartir el premio entre más gente no rebaja la retención total que soporta ese décimo.
Lo que no depende del lugar donde se compra el décimo
Ni la probabilidad de que un número se convierta en el Gordo ni el importe que corresponde a cada categoría del cuadro de premios dependen del punto donde se haya adquirido el décimo. Quien juega la Lotería de Navidad en Don Benito recibe exactamente las mismas condiciones que cualquier otro jugador del país: el mismo precio de 20 euros por décimo, el mismo reparto por serie y el mismo plazo de tres meses para cobrar si el número resulta agraciado.
Esta uniformidad es la que permite comparar sin problema el resultado de un año con el de cualquier otro, con independencia de dónde se haya jugado: el sorteo es único para todo el territorio, y ni el Gordo ni el resto de premios varían su cuantía según la provincia o el municipio desde el que se haya comprado el número.
Lotería Castillo recuerda que esta distinción entre lo que se anuncia y lo que se cobra es la misma cada edición, sin depender del lugar donde se haya jugado el décimo. Quien todavía no tiene número para la próxima ocasión puede ver qué números siguen disponibles antes de que se agoten las series.