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¿Por qué un décimo que comparte las cuatro últimas cifras con el Gordo cobra una cantidad y otro que solo comparte la última cifra cobra otra completamente distinta, si en la conversación de sobremesa todo el mundo lo llama igual, «la terminación»? La respuesta está en que bajo esa misma palabra conviven varias comprobaciones distintas, unas más exigentes que otras, y el reintegro es solo la más amplia de todas. Quien juega la Lotería de Navidad en Cangas de Morrazo y mezcla estos conceptos al comprobar el número suele quedarse con la sensación de que el sistema es más complicado de lo que en realidad es.

Terminaciones que caben unas dentro de otras

Conviene imaginar las terminaciones como anillos concéntricos, cada uno más estrecho que el anterior. El anillo más ancho es el reintegro: basta con compartir la última cifra del número premiado con el Gordo para entrar en él, sin que importen las cuatro cifras restantes. Dentro de ese anillo ancho hay otros más estrechos, los de dos, tres y cuatro cifras finales, que exigen coincidir en más posiciones seguidas y que, precisamente por eso, alcanzan a muchos menos números.

Un número puede quedarse dentro del anillo del reintegro sin llegar a entrar en el de dos cifras, y puede entrar en el de dos cifras sin alcanzar el de tres. No son etapas que se superen una tras otra: cada terminación se comprueba por separado, comparando siempre las últimas cifras del número propio con las del número premiado, de derecha a izquierda, algo que en Cangas de Morrazo se hace igual que en cualquier otro punto de venta.

El reintegro, el anillo más amplio de los cuatro, devuelve exactamente lo pagado por el décimo: veinte euros, ni uno más. No es una ganancia, es la recuperación de lo jugado, y por eso no tributa ni exige ningún trámite distinto del de cobrar cualquier otro premio del cuadro. Al pedir solo una cifra de coincidencia entre diez posibles, es también la comprobación que más veces resulta positiva sorteo tras sorteo.

En Cangas de Morrazo, como en cualquier otro punto de venta, esa proporción no cambia: aproximadamente uno de cada diez décimos comparte la última cifra con el Gordo, sea cual sea el número jugado. Tener claro que ese resultado no es una ganancia evita confundir «no perder nada» con «haber ganado algo».

Por qué las terminaciones más estrechas valen más

Cuantas más cifras finales hay que compartir con el número premiado, menos números entran en esa terminación concreta, y por eso su importe crece a medida que el anillo se estrecha. Coincidir en cuatro cifras seguidas es mucho menos frecuente que coincidir solo en una, así que el premio que corresponde a esa coincidencia más exigente es también mayor que el del anillo más ancho.

Esta relación entre exigencia y cuantía no es casual: cuanto más difícil resulta entrar en un anillo, menos décimos lo consiguen, y el reparto se ajusta en consecuencia para que el importe compense esa dificultad añadida. Es la misma lógica que explica por qué el Gordo, la coincidencia más exigente de todas —las cinco cifras completas—, reparte muchísimo más que cualquier terminación parcial.

Cómo comprobar sin mezclar un anillo con otro

El error más habitual al comprobar un décimo es dar por bueno el primer anillo que coincide y no seguir mirando los demás, o al revés, dar el décimo por perdido en cuanto falla la terminación de cuatro cifras sin comprobar las más anchas. Ninguna de las dos cosas es correcta: conviene revisar cada anillo por separado, sin saltarse ninguno.

  • Comprobar primero las cuatro últimas cifras frente al número premiado, la terminación más exigente de todas.
  • Si no coincide, comprobar las tres últimas cifras: es una comprobación distinta e independiente de la anterior.
  • Después las dos últimas cifras, y por último la única cifra final que corresponde al reintegro.
  • Recordar que, jugando la Lotería de Navidad en Cangas de Morrazo, coincidir en un anillo amplio no implica coincidir en ninguno de los más estrechos.
  • Guardar el décimo hasta revisar las cuatro comprobaciones, aunque la primera ya haya dado resultado.

Lo que no cambia, elija quien elija el número

Ni el reintegro ni las terminaciones dependen de dónde se compre el décimo ni de qué número se haya elegido: la comparación es idéntica para cualquiera de los cien mil números posibles, se juegue la Lotería de Navidad en Cangas de Morrazo o en cualquier otro punto de España. Lo único que cambia, número a número, es el resultado de esa comparación una vez celebrado el sorteo del 22 de diciembre.

El plazo para cobrar cualquiera de estos importes —del reintegro a la terminación más estrecha— es el mismo para todos: tres meses desde la fecha del sorteo. Pasado ese plazo el importe ya no se puede reclamar, así que conviene comprobar el décimo con tiempo y no dejar la revisión para el último día.

Tampoco existe ninguna combinación de anillos que se refuerce entre sí: acertar el reintegro no aumenta ni reduce la posibilidad de acertar además una terminación más estrecha, porque cada comprobación depende únicamente de las cifras del número premiado, no de lo que haya resultado en las demás categorías del sorteo.

Lotería Castillo recuerda cada año que estas cuatro comprobaciones conviene hacerlas siempre en el mismo orden, sin dar ninguna por concluida hasta revisar las demás. Quien todavía no ha decidido su número para la Lotería de Navidad en Cangas de Morrazo, ya sea desde Cangas de Morrazo (Cangas do Morrazo) o desde cualquier otro punto de la red de administraciones, puede consultar qué números quedan disponibles antes de que avance más la campaña.