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Un niño pregunta, viendo la televisión encendida en casa la mañana del 22 de diciembre, por qué hay dos bombos girando a la vez y por qué unos señores con corbata están de pie sin hacer nada. La respuesta, dada con calma mientras avanza la retransmisión, sirve para explicar de un tirón el procedimiento entero de la Lotería de Navidad en Icod de los Vinos: no hay truco, hay un sistema pensado para que cualquiera, esté donde esté, pueda comprobar que el resultado es limpio.

Los dos bombos que se ven al principio de la retransmisión

Lo primero que aparece en pantalla son los bombos: uno con cien mil bolas, del 00000 al 99999, y otro con las bolas de los premios que se van a repartir. Antes de que arranque la imagen que llega a cualquier casa que siga la Lotería de Navidad en Icod de los Vinos, todas esas bolas se han revisado una a una para comprobar que pesan y miden exactamente lo mismo, sin que ninguna tenga más opciones de salir que las demás.

Ese detalle explica por qué las bolas se introducen en los bombos a la vista de los presentes, no en un momento anterior fuera de cámara: si alguien pudiera dudar de qué hay dentro de cada bombo, todo lo que viene después perdería sentido.

Los señores de pie, quietos, que el niño señalaba

Esas personas que parecen no hacer nada cumplen, en realidad, una función muy concreta: representan al organismo que gestiona el sorteo y dan fe, junto con un notario, de que el procedimiento se ajusta exactamente a lo establecido. Su presencia no es decorativa, aunque lo parezca desde el sofá de una casa en Icod de los Vinos o en cualquier otro punto del país.

El notario certifica, con valor legal, cada fase del sorteo: la revisión previa de las bolas, el momento en que se cargan los bombos y la extracción misma. Esa certificación queda documentada, y es a lo que se puede recurrir después si alguna vez se pusiera en duda una edición concreta de la Lotería de Navidad en Icod de los Vinos.

Por qué número y premio salen a la vez

De cada bombo cae una bola al mismo tiempo: una marca el número y la otra el premio que le corresponde. Salen juntas, no por separado, para que no exista ningún hueco en el que se pudiera asociar después un número con un premio elegido aparte. Ese emparejamiento ocurre delante de quien esté siguiendo la retransmisión, sin pasos intermedios entre el bombo y el cartel donde queda anotado.

Los niños de San Ildefonso no cantan por tradición decorativa: al decir en voz alta cada número junto a su premio, cualquiera puede comprobar en el momento que lo anunciado coincide con lo que después queda escrito, sin depender de un resumen posterior ni de una pantalla que solo muestre un extracto. Es, junto con el notario, la segunda capa de control que sostiene el procedimiento.

Esa doble comprobación —lo que se oye y lo que se certifica por escrito— es lo que distingue este sorteo de cualquier otro: nadie tiene que confiar a ciegas en quien organiza el acto, porque el propio procedimiento está diseñado para que se pueda verificar desde fuera.

Qué pasa después de apagar la televisión

La retransmisión no es el final del procedimiento. Terminado el sorteo se publica una lista oficial de premios que se puede comparar con lo que se ha escuchado en directo, y esa lista es la que consultan después las administraciones para validar cualquier décimo premiado, tanto si se compró en Icod de los Vinos como si se compró a través de un punto de venta autorizado por internet.

  • El peso y el tamaño de las bolas se revisan antes de empezar, sin excepción.
  • Un notario certifica el procedimiento de principio a fin.
  • La sesión se retransmite en directo, sin cortes que no formen parte del propio sorteo.
  • Cada número y cada premio se cantan en voz alta en el momento exacto de la extracción.
  • La lista oficial, publicada al terminar, permite comprobar el resultado por una segunda vía.

Lo que el niño entendió antes de que acabara la mañana

Con la retransmisión ya avanzada, la explicación queda más clara que al principio: nada de lo que ocurre en el sorteo depende de la confianza en una sola persona. La revisión previa garantiza la igualdad entre bolas, el notario da fe de que se cumple el procedimiento y la retransmisión íntegra permite que cualquiera, siga la Lotería de Navidad en Icod de los Vinos desde donde la siga, compruebe con sus propios ojos que no ha habido ningún hueco entre una extracción y la siguiente.

Cada control responde a una pregunta distinta —si las bolas son iguales, si el proceso es visible, si alguien ajeno lo supervisa— y solo la suma de los tres, no cada uno por separado, es lo que sostiene la confianza en el resultado de cada edición.

Como recuerda Lotería Castillo, entender este procedimiento cambia la forma de ver la mañana del 22 de diciembre, tanto para quien lo sigue por primera vez como para quien lleva toda la vida haciéndolo en Icod de los Vinos. Quien quiera decidir su número antes de esa fecha puede ver qué números quedan disponibles de la serie, sabiendo que el procedimiento de la Lotería de Navidad en Icod de los Vinos es el mismo para todos, se juegue desde donde se juegue.