El sorteo de Navidad dura varias horas y a lo largo de esa retransmisión se cantan miles de números, la inmensa mayoría de ellos correspondientes a premios menores que casi nadie escucha con atención. Quien sigue la Lotería de Navidad en Melilla por televisión o por radio nota enseguida que no todas las categorías suenan igual: unas paran la conversación de toda la casa, y otras pasan entre cifras sin que casi nadie repare en ellas, aunque acaben dando premio a muchos más décimos que las primeras.
Esa diferencia de atención no tiene que ver con el orden en que se anuncian los premios, sino con lo poco frecuente que resulta cada categoría: cuanto menos habitual es un acierto, más se detiene la sala a escucharlo, y cuanto más se repite, más fácil es que quede sin comentar hasta que alguien revisa el décimo con calma.
Categorías que se celebran en el momento
El Gordo, el segundo y el tercer premio son las categorías que de verdad interrumpen cualquier otra cosa que se esté haciendo en ese momento: la radio sube el volumen, alguien grita desde otra habitación, se comparte enseguida por teléfono o por mensaje. Son también las que menos números premian de todo el sorteo, y esa misma rareza es la que explica por qué generan tanta reacción en cuanto se escuchan.
Esta atención inmediata tiene una consecuencia práctica: quien acierta una de estas tres categorías se entera casi siempre en el acto, sin necesidad de comprobar nada más tarde, simplemente porque el número se ha cantado en voz alta y alguien de la casa lo ha reconocido al vuelo.
Frente a esas tres, la pedrea, el reintegro, las aproximaciones y las centenas se reparten a lo largo de toda la retransmisión sin que casi nadie interrumpa lo que está haciendo para escucharlas. Son, con diferencia, las que más números distintos premian en cada sorteo, pero su misma abundancia hace que ninguna suene como un acontecimiento aislado: se mezclan con el resto de cifras que se van cantando durante horas.
Quien sigue la Lotería de Navidad en Melilla sin la lista oficial delante rara vez cae en que su décimo tenía premio por alguna de estas categorías silenciosas, precisamente porque nunca hubo un momento concreto de la retransmisión en el que prestarles atención especial.
Por qué el silencio no significa que valgan menos la pena
Que una categoría no genere ninguna reacción en la retransmisión no dice nada sobre si merece la pena comprobarla. El reintegro, la pedrea y el resto de categorías silenciosas suman, entre todas, muchos más décimos premiados que el Gordo, el segundo y el tercero juntos, aunque nunca lleguen a interrumpir una sobremesa ni a compartirse a gritos por teléfono.
Las cifras ayudan a ponerlo en su sitio. El reintegro devuelve los veinte euros que costó el décimo, de modo que la jugada queda a cero sin ganancia ninguna. La pedrea reparte 1.794 premios de mil euros por serie, cien euros al décimo, y es la categoría que alcanza a más números de todo el sorteo. Ninguna de las dos se anuncia como un hito de la retransmisión, y sin embargo entre ambas explican la mayor parte de los décimos que acaban presentándose al cobro.
Cómo se distinguen las dos formas de tener premio
Separar lo que se celebra en directo de lo que se descubre después, con calma, ayuda a no dar un décimo por perdido solo porque nadie lo comentó durante el sorteo:
- El Gordo, el segundo y el tercer premio: se reconocen al momento, en voz alta, y casi nunca hace falta comprobación posterior.
- La pedrea: se reparte entre miles de números a lo largo de toda la retransmisión, sin ningún instante propio.
- El reintegro: depende de una sola cifra y suele confirmarse solo revisando el número con calma después.
- Las aproximaciones y las centenas: dependen de la relación con los primeros premios, no de un anuncio propio durante el sorteo.
- Quien juega la Lotería de Navidad en Melilla con varios décimos hace bien en revisar todos ellos tras el sorteo, no solo los que recuerda haber escuchado.
Por qué conviene comprobar también lo que no se aplaude
El error más habitual tras el sorteo es fiarse solo de lo que se ha escuchado con claridad durante la retransmisión y dar el resto del décimo por sin premio. Las categorías silenciosas no avisan de ninguna otra forma que revisando el número completo frente a la lista oficial, y precisamente por eso son las que más veces se pasan por alto, no por ser menos frecuentes, sino por no tener ningún momento propio dentro de las horas que dura el sorteo.
Comprobar con calma, cifra por cifra, después de que termine la retransmisión, es la única forma de saber con seguridad si un décimo entra en alguna de estas categorías que nunca hacen ruido. Los premios superiores a 40.000 euros llevan, en cualquier caso, una retención del 20 % sobre el exceso, y el plazo para cobrar cualquiera de ellos es el mismo para todas las categorías: tres meses desde el sorteo.
Lotería Castillo recuerda que buena parte del cuadro de premios se cobra sin que nadie lo haya celebrado en directo. Quien todavía está eligiendo número para la Lotería de Navidad en Melilla puede consultar qué números siguen disponibles antes de que avance más la campaña, sabiendo de antemano que el silencio durante la retransmisión no significa que un décimo se quede sin premio.