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Cuánto dura el Sorteo de Navidad y por qué tanto
El sorteo de Lotería de Navidad no cabe en los minutos que resume la televisión por la noche: arranca antes de que salga el sol y no se cierra hasta bien entrada la tarde. Este es el recorrido, paso a paso, de una mañana que se estira mucho más de lo que parece desde el sofá.
Redacción · La Lotería en Navidad
Son cien mil números y cada uno tiene que salir cantado.
Antes del primer número ya ha pasado media mañana de preparativos, y después del último premio quedan todavía tandas de pedrea por cantar. Entender ese recorrido completo, y no solo el momento del Gordo, ayuda a seguir el sorteo con otros ojos.
Antes de que empiece: la preparación
La jornada arranca mucho antes de que se abra el salón donde se celebra el acto. Hay que revisar los bombos bola a bola, comprobar que no falta ni sobra ninguna y colocar a los niños que van a cantar los números durante horas. Conviene saber cómo se preparan para el día del sorteo quienes lo hacen posible, porque de ese trabajo previo depende que todo salga sin sobresaltos delante de las cámaras.
La mesa que preside el acto toma asiento antes de que arranque el bombo, y da fe de que los dos tambores giratorios están completos y precintados. Solo entonces empieza el sorteo propiamente dicho, con el salón ya lleno y la radio conectada en miles de administraciones.
Los niños que cantan los números llevan semanas de ensayo antes de esa mañana. Practican la entonación, memorizan el orden de los gestos y aprenden a sostener la bola en alto el tiempo justo para que las cámaras la enfoquen. No es un papel improvisado: se elige con cuidado, porque durante horas serán la única voz que se escucha en el salón.
El bombo se pone en marcha
Cuando arranca el giro, dos niños extraen a la vez una bola de cada bombo: una con un número, otra con una cantidad. Se cantan juntas, y dos veces, para que no quede duda de lo que ha salido. A partir de ahí se repite la misma mecánica miles de veces, y así se explica el orden en que van saliendo los premios del bombo: primero la pedrea, en tandas rápidas y casi sin pausa, y solo después, ya muy espaciados, los premios mayores.
Bombos, bolas y canto
Conviene tener claros unos pocos términos antes de seguir el sorteo con algo de detalle.
El tambor giratorio de donde salen las bolas; hay dos, uno con los números y otro con los premios.
Cada esfera de madera con un número o una cantidad grabados en el interior.
La forma cantada y silabeada en que los niños anuncian cada número junto a su premio.
El grupo de notario y responsables del sorteo que da fe de que todo el proceso es correcto.
Por qué se espacia tanto entre número y número
Al principio, los premios pequeños salen casi sin respiro. Pero cuantos más ceros lleva la cantidad, más se dilata el intervalo entre una extracción y la siguiente: hay que detener el bombo, verificar la bola, cantarla dos veces y dejarla anotada antes de reanudar el giro. Esa pausa creciente, y no una lentitud del sorteo en sí, es lo que hace que la mañana se alargue tanto según van cayendo los premios grandes.
Hay también una pausa que no depende del bombo: cada aproximación y cada centena de los premios mayores se anuncia por separado, con su propio canto. Un solo número grande genera así varias extracciones encadenadas, no una única bola, y eso añade minutos que casi nunca se tienen en cuenta al calcular cuánto queda para que termine todo.
La duración no es una liturgia: es aritmética.
La mañana, minuto a minuto
El sorteo tiene un ritmo reconocible de un año para otro, aunque cada edición varíe algunos minutos de una tanda a la siguiente.
| Tramo de la mañana | Qué sale del bombo | Cómo se vive fuera |
|---|---|---|
| Primera hora | Los números pequeños de la pedrea | Las administraciones ya tienen la radio puesta |
| Media mañana | Quintos y cuartos premios, cada vez más espaciados | Crece la gente pendiente de la pantalla |
| Entrado el mediodía | El primer premio, con su aproximación y su centena | Estalla la noticia en la calle donde ha caído |
| Última hora | Los números finales de la pedrea | El bombo se vacía y el sorteo se da por cerrado |
números que caben en el bombo, del primero al último
separan el primer canto del último número de la pedrea
premios de pedrea, los que más tiempo ocupan del sorteo
Ver el sorteo en directo, desde casa o la calle
Con tanta duración, seguirlo entero exige paciencia, y aun así mucha gente lo hace cada año. Buena parte del país mantiene la costumbre de ver el sorteo en directo, la costumbre que no se ha perdido pese a los años y a todos los medios nuevos que existen hoy para comprobar un boleto sin esperar delante de la pantalla.
El sorteo no se sigue por el resultado: se sigue por la espera, que es la parte que de verdad se comparte con quien tienes al lado.
La radio fue durante décadas la manera de seguirlo para quien no podía plantarse delante de un televisor, y sigue siéndolo en oficinas, coches y comercios que no cierran esa mañana. La imagen cambia, pero la costumbre de fondo, la de tener el sorteo sonando de un modo u otro mientras se hace cualquier otra cosa, apenas se ha movido.
Fuera de las administraciones, el 22 también se vive
Mientras el bombo sigue girando, sigue también la jornada del 22 fuera de las administraciones, con un ritmo propio, ajeno al orden estricto del sorteo. No hace falta estar delante de una pantalla para notar que es un día distinto a los demás.
- Bares y oficinas con la radio de fondo, aunque nadie lleve boleto encima.
- Corrillos que comentan cada número nada más cantarse.
- Llamadas y mensajes cruzados en cuanto sale un premio conocido.
- Comercios que paran un momento la actividad cuando se acerca el primer premio.
El cierre: cuando el bombo se vacía
El sorteo no termina con el primer premio, aunque sea el momento que todos esperan. Quedan aún tandas de pedrea por cantar antes de que los dos bombos se vacíen del todo y la mesa presidencial dé el acto por concluido. Lotería Castillo recuerda que solo entonces, con el último número anotado, se puede hablar de resultado definitivo de la mañana.
Para quien quiere comprobar si algún número ha caído cerca de casa, sirve de ayuda el listado de poblaciones, que reúne cómo se reparten los premios por todo el país una vez cerrado el sorteo y guardado el último bombo.
Cuando se apagan los focos, la mañana que empezó horas antes con los bombos precintados termina en silencio, sin cámaras, mientras cada administración recoge sus listados y cada casa hace ya sus propias cuentas con el boleto en la mano.
Consulta qué números siguen disponibles antes de que se agoten.
Juega con responsabilidad. Prohibida la participación a menores de 18 años. La venta la realizan administraciones autorizadas por Loterías y Apuestas del Estado.
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