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Qué ocurre exactamente la mañana del 22 de diciembre
La mañana del sorteo de Lotería de Navidad sigue un guion casi inmutable: bolas, cánticos y horas de espera. Esto es lo que ocurre, paso a paso, desde que arranca el sorteo hasta que se canta el último premio.
Redacción · La Lotería en Navidad
La mañana del 22 se sigue en casa, en el trabajo y en la calle.
¿Qué pasa exactamente esa mañana, mientras media España está pendiente de una radio o una pantalla? El sorteo arranca temprano y se extiende durante horas: dos bombos giran a la vez, uno con los números y otro con los premios, y una voz infantil canta cada pareja que sale acoplada. No hay pausas largas previstas ni más orden que el del azar: el mismo procedimiento se repite miles de veces hasta que el bombo de los premios se queda vacío. Quien lo escucha por primera vez suele sorprenderse de lo mecánico y repetitivo del ritmo, y de lo poco que se parece a la idea de un sorteo rápido con un único ganador.
Cuánto se alarga el sorteo y por qué tanto dura
Conviene tener claro cuánto dura el Sorteo de Navidad y por qué tanto, antes de sentarse a escucharlo entero. No es una extracción de unos pocos números: el bombo de los premios guarda miles de bolas, desde el Gordo hasta el último euro de la pedrea, y cada una se empareja con su número antes de cantarse. La duración depende, por tanto, de cuántas bolas queden esa edición en el bombo de los premios, no de un reloj fijado de antemano.
Por qué no se acorta el proceso
El sorteo no se interrumpe ni se acelera aunque lleve horas en marcha. Cada número se extrae, se verifica frente al bombo gemelo y se canta en voz alta; saltarse un paso rompería la garantía de que todo lo que se reparte ha salido, de verdad, de dentro del bombo. Por eso una mañana que empieza con normalidad puede prolongarse bastante más de lo que espera quien solo sigue el arranque. A eso se suma el trabajo de las aproximaciones y las centenas, que no se cantan como los grandes premios pero exigen su propio tiempo de extracción y verificación antes de darse por buenas.
números posibles en el bombo
premios de pedrea que se cantan
precio del décimo, igual que el reintegro
El orden en que se cantan los premios
Nada garantiza que el primer premio en salir sea el Gordo: el orden en que van saliendo los premios del bombo depende únicamente de qué bola de premio se empareja con qué bola de número en cada extracción, así que un premio de pedrea puede cantarse antes que el segundo o el tercero. Quien sigue el sorteo pendiente solo del primer premio puede llevarse horas de espera sin que aparezca.
Del Gordo a la pedrea, sin aviso previo
Los premios grandes y los pequeños comparten bombo y se cantan mezclados, sin bloques diferenciados. Eso explica que, según la edición, el Gordo salga a media mañana o esté entre los últimos números en cantarse antes de que se cierre el sorteo. Quien escucha con un décimo concreto en la mano no sabe, hasta que suena, si ese número corresponde a un premio grande, a una pedrea de cien euros o a nada: la incertidumbre acompaña al oyente durante toda la retransmisión, no solo al principio.
Cada uno de los dos tambores giratorios: uno guarda los números, el otro los premios.
Cada tanda completa de billetes con la misma numeración; un mismo número existe en varias series.
El bloque de premios menores, muy numeroso, que se reparte junto a los premios mayores.
El premio que corresponde a los números anterior y posterior de los tres primeros premios.
Qué contiene cada bombo
Los dos bombos giran a la vez pero guardan cosas distintas, y de esa diferencia depende lo que canta el niño en cada extracción.
| Bombo | Qué contiene | Qué anuncia el niño |
|---|---|---|
| De los números | Una bola por cada número, del 00000 al 99999 | El número agraciado |
| De los premios | Bolas con la cuantía de cada premio, pedrea incluida | El importe correspondiente |
El sorteo abre la jornada y la ocupa entera.
Qué pasa en una administración esa mañana
Fuera del recinto del sorteo, qué pasa en una administración el día del sorteo tiene poco de silencio: la radio o la televisión suenan de fondo, el mostrador se convierte en punto de encuentro y los clientes habituales entran solo para comentar si ha cantado algo cerca. Cadenas de administraciones como Lotería Castillo siguen la emisión en directo igual que cualquier aficionado, pendientes de si alguno de sus números sale premiado.
Ese ambiente se repite en miles de locales al mismo tiempo, cada uno con su propia lista de números vendidos y su propia expectación. No hace falta haber comprado nada para acercarse: bastante gente entra solo a preguntar cómo va el sorteo. En los pueblos pequeños, la administración funciona además como punto de encuentro improvisado: se comparten noticias de números que han cantado en otras localidades y se compara la lista con la que cada uno guarda en el bolsillo.
Quiénes cantan los números
La pregunta de quiénes son los niños de San Ildefonso surge en cuanto se oyen las primeras voces infantiles del sorteo. Son alumnos de un colegio con siglos de historia detrás, elegidos entre quienes se presentan voluntarios, y se turnan en parejas ante los bombos durante toda la mañana para que ninguno cante más de lo que aguanta su voz.
Cómo se preparan para el sorteo
Antes del día del sorteo ensayan el canto de números y cantidades hasta memorizar la cadencia exacta: despacio, con las cifras separadas con claridad, para que no haya duda al otro lado de la radio. También aprenden a repetir un número si se equivocan, sin que eso interrumpa el ritmo del resto del bombo. Se organizan en parejas que se van relevando a lo largo de la mañana, de forma que ninguna voz tenga que sostener el esfuerzo durante todo el sorteo, y cada relevo mantiene el mismo tono pausado que el anterior.
Un sorteo que se sigue en toda España
Aunque los bombos giran en un único lugar, las zonas donde se juega cubren todo el territorio, sin distinción entre capital y pueblo pequeño. Los números viajan antes del sorteo a administraciones de toda la geografía, y esa misma mañana se siguen desde cualquier punto, con la misma expectación en un bar de barrio que en una plaza de pueblo. La retransmisión llega igual a la costa que al interior, y un mismo número puede hacer saltar de alegría a la vez a puntos del país muy alejados entre sí, sin que eso reste nada a la sorpresa de cada uno.
Resumido de principio a fin, así transcurre la mañana del sorteo:
- Se cuentan en público las bolas de los dos bombos antes de empezar.
- Arrancan a girar a la vez el bombo de los números y el de los premios.
- Una pareja de niños extrae, canta y repite cada número con su premio.
- El ritmo se mantiene igual durante horas, sin distinguir premios grandes de pedrea.
- El sorteo se cierra cuando el bombo de los premios se queda sin bolas.
El Sorteo de Navidad es de los pocos actos públicos que se cantan enteros, número a número, sin resumir nada para el que escucha.
Cuando se canta el último número de la pedrea, el bombo de los premios queda vacío y el sorteo se da por cerrado sin necesidad de ningún anuncio adicional: el silencio del bombo es la señal de que ha terminado.
Consulta qué números siguen disponibles antes de que se agoten.
Juega con responsabilidad. Prohibida la participación a menores de 18 años. La venta la realizan administraciones autorizadas por Loterías y Apuestas del Estado.
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